hacendado del verbo. 26/08/2010 - 04:46. Furia inclasificada
El sadomasoquismo es una barbaridad o una tontería. En principio parece un lujo. Abandonarse, liberarse de la responsabilidad, dejarse llevar, entregarse, cambiar el rol, rebeldía social... guau! genial!.

Pero si así fuese ¿ por qué luchar contra la madre naturaleza?.

El masoca lo disfruta por oposición a su poder personal. Sólo en absoluta posesión de un notable poder es placentero tener la sensación de perderlo. Si no fuera por eso, ser oficinista sería el mayor de los placeres ( rematada la faena del jefe cabrón por la mujer enorme esperando en casita con el rodillo de amasar o el no menos clásico sacudidor del polvo).

El sadomaso, aparte de caro, es un teatro chorra o una criminal actividad. Claro que depende. De saber a tiempo que parte del papel prefieres en su menor lesiva, políticamente, implementación... Pero aún así. Aún recreado en el lugar adecuado y a la escala de la perfomance. El instinto de preservación se antepone tarde o temprano al del goce y disfrute.

La pérdida de ganas por el sufrimiento es, a un mismo tiempo, la mejor y la peor prevención.

Es por ello que huestes de niñatos acuden sumisos a las clases. Cuando tendrían poder suficiente para asesinar a sus profesores ( no es de extrañar que el momento colegial sea, por antonomasia, el paradigma de la recreación de tan "perverso" género). ¿ A dónde les llevaría tal sincero y lógico acto?. Xacto!. A la pérdida del poder. Así que gozan siendo humillados por un sistema educativo que transforma sus mejores años reproductivos en productivos años d-formativos.

Y todavía habrá quien se queje de que el sistema empeora!.

La matemática y la religión son la misma cosa. La religión es la investigación operativa que transforma imposibilidades en aceptaciones. La teoría de los fracasos sucesivos. Dios es el fracaso de la tecnología ( a la par que su proyecto más ambicioso). El matrimonio es el rentable fracaso de la cariñosísima pareja que, a su vez, es el fracaso de las anteriores amantísima y, previa calentísima...

Todo cuantitividad. La vida es mucho para el arte y poco para la ciencia.

Justo ahí, en la consideración de los tiempos, los dineros y las hormonas, el maso ya es menos. No encaja. La leona no siente pasión más que por lo cachorros. Es a ellos a los que muerde en la nuca. A los que controlar. Y el cachorro se verá obligado a rugir y morder. No por un verdadero deseo de poder. Sino porque incluso para sufrir hace falta llorar.

Quizá por ello el león macho arranque de cuajo la cabeza del cachorro y la exhiba en la boca. El deseo de dominar a la hembra y aparearse es algo más que la necesidad de llevarlas al celo. Es la lógica de la brutalidad que necesita recobrar la intensidad a cualquier precio. Travestido en macho alfa, el dominante león inicia sin saberlo el fracaso de su vulgar reinado.

Es por eso que prefiero imaginarme a Dios Hembra. Ni siquiera hermafrodita.