hacendado del verbo. 18/08/2010 - 12:44. Furia inclasificada
Cualquier paraíso que se precie conlleva un espacio natural y exótico con pareja de jóvenes que viven una intensa historia de amor. Hasta que Dios, hacendado del parque natural, decide dejar de ejercer de anfitrión por culpa de la inocente irreverencia de sus ahijados inquilinos ante un experimento botánico tan extraño como inútil como "la ciencia" del bien y del mal.

Estar con el mismo Dios no parece una perspectiva interesante. ¿ Le conocemos como para desear su compañía?.

Ser el mismo Dios es irrelevante. Dado que su soledad eterna no parece ser deseable en modo alguno.

El paraíso siempre es a imagen y semejanza de lo mundano. Pero curiosamente mucho más ideado que el infierno. Baste con una reducción a los elementos más esenciales de la felicidad:

La Familia.

Ya que Eva descubriá pronto lo que es parir con dolor. Y Adán a sudar con la frente. Aunque tener un hijo sea para ellos un descubrimiento extravagante, tal y como sucedía en El Lago Azul. Y con la fantasía de que la falta de epidural bien se sustituye con un poquitín de reposición de fuerzas con el pescado y el agua de coco.

¿ Ideas mundos mejores?: ¿ Odias la puta realidad?. Pronto vendrá ella a enseñarte la diferencia entre tus sueños y “ lo que es”. Pero aparte de la utopía del paraíso en vida ( para la otra me reservo el derecho a narcotizarme con sueños o no llegado el momento...) está el problema de la oferta de paraísos. Uno sólo puede creer en uno si ha crecido con él. El paraíso, como el recuerdo de la teta, ha de ser mamado, o al menos llorado, para ser deseado. Retornarlo o recuperarlo depende de dónde lo vivistes, se te fue negado, concedió, situastes, imaginastes, ideastes o, tradicionalmente, fuistes educado. Hay paraísos que se heredan, como las fortunas. Otros que se crean. Algunos se viven y queman tu alma de cualquier karma que no sea la del juguete roto. Y otros se entrañan pese a que nunca se conocieron, cuando el caballo viejo jamás fue potro desbocado.

Hay paraísos concretos e irregulares. Unos llenos y otros vacíos. O paraísos dentro de paraísos. Hay paraísos compartidos e individuales. En venta, en alquiler, en permanente construcción, en...

Bendita la suerte del joven reponedor de supermercado que desboca su corazón en revolcones con julietas en las paradisíacas... playas de cualquier costa vulgar, moliente y corriente!. Desgraciado el mismo cuando añora, en el paro, el paradisíaco mundo del también desgraciado millonario que, a su vez, vive el infierno de haberse perdido LA VIDA entre gráficos grises.

El tiempo no se pierde. El tiempo se emplea. Axioma tiránico donde se busque. Su emprendedor corazón se desbordó con las ganancias. ¿ Acaso no hecha a faltar el revolcón playero juvenil por lo que de juvenil tiene?.

Todo idealismo contiene el elemento básico del paraíso: La vuelta o retorno al principio. Cuando la potencia encerrada en una feliz pasividad escondía la realidad de la nada entre deseos del todo. La del adolescente deseoso de camas que terminaba la noche en los más dulces brazos del amor de su chica de toda la vida.

El poder es sólo un triste remedo de la vida.