Whoamyomismo. 12/02/2010 - 06:15. Personal
Uno no deja de asombrarse del grotesco paisaje nacional, si ya de por si son ridículos los clones cerinos de próceres, aristócratas y famosos, que encierran después en lúgubres museos, no deja de ser esperpéntico que cuando uno de ellos no se porte correctamente en la real vida con la realeza, su muñeco de cera sea condenado al ostracismo expositorio o quizás a la hoguera y para colmo ser noticia de telediario, al Marichalar le han castigado con el cruel deshonor de borrar su efigie del museo de cera, si las abejas se enterarán para que utilizan su sustancia¡, a no ser que utilicen cerumen de algún tipo de vaca.