A. K. Lorado. 03/05/2009 - 17:34. Personal
Eres un cabrón con suerte, reconócelo. Porque enseguida conseguiste un buen trabajo y te hicieron fijo. Porque te acabas de casar con la mujer de tu vida. Porque tenéis vuestro pisito para vosotros solos. porque no tenéis grandes problemas. Porque tenéis dinero. Tenéis todo lo que podría desear cualquier mortal.

Pero no pienses que te odio, ni mucho menos. Me das envidia. Una sanísima envidia que me va a durar mucho tiempo. Y me alegro mucho de verte tan feliz, en serio. Pero es porque has tenido esa suerte. A mí sólo me están pasando cosas malas, soy todo lo contrario de lo que eres tú.

Pero en esta vida de injusticias ya no creo que recupere mi lugar. Ya sólo puedo fijarme en tí y reflejarme cómo podría haber sido yo, verte a tí como yo me hubiese querido ver. Sólo que no soy yo. Eres tú.

No cambies nunca, amigo. Piensa que cualquier espejo es delicado, delgado y frágil, que todo puede quebrarse en un segundo, que hoy te miras fuera y mañana eres un reflejo. No cambies. Y no te preocupes por mí. Lo que no me mate me hará más fuerte. Mientras hinco la rodilla, tú manténte firme. Que por lo menos pueda decir en voz bien alta que alguien pudo tener lo que yo no he tenido.

Escribe en la arena las faltas de tu amigo. Pitágoras