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Política
2. Felipe V juró en 1702 las Constituciones de los reinos españoles, incluido el del Principado de Cataluña. Un testigo de la época, Macanaz, escribía en sus memorias: "Los catalanes consiguieron todo lo que deseaban, porque ni a ellos les faltó cosa por pedir, ni al rey cosa que concederles, y así vinieron a quedar más independientes del rey que lo es el Parlamento de Inglaterra". 3. En junio de 1705 las clases dominantes de Barcelona firmaron el Pacto de Génova con ingleses y austriacos, en virtud del cual el Principado cambió de bando declarando fidelidad al archiduque Carlos. Fueron los intereses perjudicados de la oligarquía barcelonesa, por el bloqueo del Mediterráneo impuesto por la coalición antiborbónica, los que llevaron a la traición. 4. A pesar del Pacto, el archiduque Carlos no consiguió entrar en Barcelona hasta noviembre del mismo año, una vez que el ejército aliado consiguió acabar con la resistencia de la ciudad. El pueblo catalán mantuvo su compromiso, como demuestra la resistencia que ofreció al pretendiente Habsburgo; el apoyo al archiduque sólo triunfó en el triángulo formado por Barcelona, Igualada y Tarragona. 5. Carlos, al ser nombrado en 1711 emperador de Austria, perdió su interés por la causa española. Y en el año 1713, la coalición internacional también se desinteresó por el conflicto de sucesión español y firmó el Tratado de Utrecht. El 11 de Septiembre de 1714 se dió el asalto a Barcelona. Al día siguiente se firmó la capitulación de la ciudad. El día 13, el ejército de Felipe V entró en Barcelona. Todas las fuerzas borbónicas formaron al alba para escuchar un bando del duque de Berwick destinado a mantener el orden y prohibiendo toda injuria a los catalanes. Previamente, Berwick intentó por todos los medios que la ciudad no fuese tomada a sangre y fuego. Así, el 3 de septiembre envió a un parlamentario para que, antes de iniciar un ataque general, se estableciesen conversaciones para proponer la rendición de Barcelona. Cuando se recuerda el bombardeo de Barcelona en estas fechas, se olvidan estos detalles y, sobre todo, el sitio previo por el archiduque Carlos en 1705, igual de sangriento. 6. Rafael Casanova, conseller en cap, en cuyo monumento se celebra la ofrenda floral de la Diada, fue un gran español que creía mejor y más libre la España de los Austrias que la de los Borbones, y con ese convencimiento lanzó un manifiesto -cuidadosamente ignorado por los manipuladores de turno- el 11 de septiembre de 1714 a las tres de la tarde, en el que, entre otras cosas, decía: "Se confía en que todos, como verdaderos hijos de la patria, amantes de la libertad, acudirán a los lugares señalados con el fin de derramar gloriosamente su sangre y su vida por el rey, por su honor, por la patria y por la libertad de toda España". Rafael Casanova, portando la bandera de Santa Eulàlia, patrona de Barcelona (no la senyera), fue herido de un tiro en una pierna. Posteriormente se refugiaría en San Baudilio, para en 1719 volver a Barcelona, donde siguió ejerciendo la abogacía, sin ser molestado hasta su muerte, en el año 1743. Antonio de Villarroel, general jefe de Cataluña y comandante de la plaza de Barcelona, proclamó: “Combatimos por toda la nación española”. Como lo dice Pierre Vilar, el patriotismo desesperado de 1714 no es únicamente catalán, sino español. 7. El Decreto de Nueva Planta de Felipe V, que abolió los fueros de Cataluña, llegó como consecuencia del cambio de bando de Cataluña en 1705. Por este decreto el idioma catalán era relegado al ámbito familiar, y prohibido en los medios oficiales, estableciendo el castellano como idioma del estado en toda España. Si bien es cierto que dicho Decreto limitó seriamente el poder de la oligarquía, a su vez impulsó un programa de reformas y modernización que permitió el desarrollo de Cataluña (Vicens Vives significó “el desescombro de una sociedad feudal saturada de privilegios y privilegiados”). Por tanto, quien perdió la libertad no fue Cataluña, sino las clases dominantes. El siglo XVIII, sobre todo tras la llegada de Carlos III al trono, contemplaría la escalada de los grandes comerciantes catalanes y el esplendor del puerto de Barcelona, abierto al inmenso negocio de América. Lo que muchos catalanes de hoy tienden a recordar como una época de opresión fue, en realidad, una época de prosperidad, con una burguesía interesada en colaborar con la monarquía y un pueblo que recibe afectuosamente a Carlos III y toma una actitud favorable al rey durante el motín de Esquilache. ¿Qué hechos he tergiversado, olvidado, manipulado, para que todo este asunto sea visto como fuente del victimismo nacionalista catalán? ¿Cómo es posible que los nacionalistas catalanes, ondeando su senyera (que no es sino la bandera española repetida cuatro veces), hagan una ofrenda floral sobre la tumba de Casanova, que decía luchar por “la libertad de toda España”? Más información |
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