Ignatius. 20/05/2006 - 19:19. Sociedad | Cultura | Política
Los campos de golf se han convertido en el ejemplo paradigmático de la llamada especulación inmobiliaria. Cuando se hablaba del trasvase del Ebro a Levante, la gente se horrorizaba por el solo hecho de que el agua se iba a utilizar para regar campos de golf. Se ha promulgado una ley por la que se obliga a que los campos de golf utilicen agua reciclada, lo cual, en la práctica, obliga a que haya una urbanización próxima al campo de golf, para aprovechar sus aguas residuales, con lo que el negocio es redondo: las ganancias de crear un campo de golf vienen más de la venta de las viviendas de la urbanización que del uso en sí del campo.

Ahora bien, ¿de dónde viene la aversión a los campos de golf? Se aducen generalmente tres causas para manifestarse contra los campos de golf:

1. Gastan un agua necesaria para regar cultivos y producir alimentos.

2. Degradan extensas áreas desde el punto de vista ecológico.

3. Son instalaciones para hacerse ricos, para el uso de unos cuantos privilegiados.

Sin embargo, analizando en profundidad estas argumentaciones, se descubre que no son tan ciertas como parece a simple vista.

1. El agua.
El consumo de agua en España se distribuye más o menos así: 80 % para la agricultura, 6 % para la industria y 14 % para abastecer las ciudades. El ahorro de agua se podrá hacer sobre ese 80 %, en el que influyen enormemente los sistemas de riego. El riego “a manta” es el que más agua consume. El riego por aspersión, recubrir los canales de transporte con cemento o plástico, nivelar bien los campos, son sistemas que ahorran bastante agua. El riego gota a gota reduce el desperdicio de agua al mínimo. Se estima que del 50% al 70% del agua que se extrae se desperdicia, por evaporación, fugas y otros motivos. Según algunos expertos se podría reducir estas pérdidas hasta cifras de alrededor del 15%. Sin embargo, las campañas de ahorro de agua hacen hincapié sobre ese 14% del consumo en las ciudades.

En España hay alrededor de 4 millones de hectáreas de regadío; hace cuarenta años apenas había 2,5 millones, luego se ha producido una transformación del paisaje y el medio natural de enormes proporciones, al haber incorporado 1,5 millones de hectáreas más, sin protestas. En la actualidad hay en España alrededor de 272 campos de golf, que ocupan más o menos 24.000 hectáreas. El consumo en ambos casos oscila alrededor de 4.000 – 5.000 metros cúbicos por hectárea y año, algo menor en los campos de golf, por usarse el riego por aspersión, con instalaciones nuevas y cuidadas. Habitualmente, los enemigos de los campos de golf no dan el consumo por hectárea, sino el consumo total del campo, para que parezca mayor y exorbitante.

2. Degradación ambiental.
Es fácil darse cuenta que la misma degradación produce una urbanización con un campo de golf que la misma urbanización rodeada de jardines o de campos de pepinos y tomates. El problema no es ecológico, salvo que para hacer el campo de golf se salten las normas urbanísticas, o para regar las normas ambientales, pero es el mismo problema que tenemos en cualquier urbanización o regadío que no cumpla las leyes. Lo que se debe hacer es que las leyes se cumplan en ambos casos.

3. Rentabilidad.
En cambio, en la rentabilidad hay grandes diferencias: cada hectárea de regadío puede suponer, como mucho, unos 3.000 euros anuales, frente a los 200.000 de la hectárea de un campo de golf. En los últimos 20 años, por otra parte, se ha producido un fenómeno llamativo. El valor de una hectárea de secano, máxime si puede utilizarse para caza, se ha multiplicado por más de diez. El regadío, por el contrario, apenas por dos; la razón es que el regadío se valora por su rentabilidad y el resto del campo, sobre todo las grandes extensiones de secano y monte, como sector de ocio. Y quiéranlo o no los ecologistas y los insuficientemente informados, el golf es una actividad de ocio, para la que hay una demanda casi inagotable

4. Turismo.
España, sobre todo el sur y levante, tiene una situación privilegiada para construir muchos más campos de golf, en los que se puede jugar todo el año, como ocurre en Florida y California –lo que no ocurre en la mayor parte de la Europa desarrollada, que cuenta con millones de golfistas–, y en torno a los cuales se puede seguir desarrollando la industria turística. No es una opción más. Es, probablemente, la única alternativa de cierto peso con que cuenta España para seguir aumentando el ingreso de divisas por este concepto.

5. Paradoja ecológica.
Con estos datos me extraña mucho que los ecologistas pesimistas no carguen sus baterías contra las hectáreas de regadío que, en términos absolutos y proporcionales, derrochan agua a raudales y son menos rentables. Las subvenciones europeas de la PAC son un abuso y fomentan los regadíos derrochadores de agua para conseguir dichas subvenciones millonarias. Se sabe, además, que las medidas arancelarias proteccionistas contra la entrada de productos agrícolas en Europa afectan muy negativamente a la agricultura del Tercer mundo, no permitiendo artificialmente un flujo natural de comercio de productos agrícolas con estos países ¿por qué no montan los eco-pacifistas y anti-globalización masivas manifestaciones contra la PAC (Programa Agrícola Común)? Algún día se les tendrá que pedir cuentas por el daño que han hecho al Tercer mundo. Esta paradoja me tiene anonadado.

6. Paradoja regional.
En Mayo de 2006, hay en España un total de 272 campos de golf, distribuidos así: Andalucía (83), Cataluña (67), Comunidad Valenciana (22), Madrid (21), Murcia (5), Resto de España (74). Es curioso que se hable mucho de los campos de golf de Valencia y Murcia, cuando se ve que la mayoría de los campos del litoral mediterráneo están en Andalucía y Cataluña. ¿No será que en las dos últimas mandan los “progres” y no es correcto criticarlos allí?

7. Paradoja del enriquecimiento.
Se suele criticar que los campos de golf se hacen para enriquecerse. Criticar a un campo de golf que es rentable, porque el que lo pone se va a hacer rico, no es un argumento serio. Toda empresa se hace para ganar dinero, tanto si se hacen campos de golf, se plantan tomates, generadores eólicos, o placas solares. El campo de golf, además genera un buen número de puestos de trabajo y no requiere subvenciones.

Si quieren ampliar información:

En contra de los campos de golf: aquí y aquí.

A favor de los campos de golf: aquí y aquí.