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Sociedad
A tí, lector, que me oyes con los ojos, te diré...
... Y así acaba esta historia que acaba de empezar. La historia donde se pone de manifiesto que un día, el primero después del diluvio, Sem, Cam y Jafet partieron con rumbos distintos a establecerse en distintos lugares del mundo. La historia que da cuenta de cómo el hombre tuvo que aprender a separarse para hoy, habiéndose asesinado con eficacia universal, tener que reaprender a reencontrarse, desandando lo pisado. El proyecto de Unión Europea es un proyecto de progreso hacia ninguna parte y una declaración de voluntad de los ciber políticos del XXI que viene a decir simplemente: "Alejandro Magno primero y Caracalla después iban por el buen camino. Todos los demás, okupasillones". Es decir, que fue un error establecer fronteras y trabajar por ellas y matarse por ellas. Los camposantos de todos los estratos los habitan millones de personas que lucharon por algo que ya no está de moda. Ahora se lleva la Unión y por eso hay que decir que Sí a Europa. Sólo se es joven tres veces en la vida. Y los que están en la tercera juventud no van a saber qué decir cuando les digan que Benidorm está descatalogado, que el destino del próximo viaje del Inserso es ni más ni menos que Longyerarbyen, la archiconocida ciudad ubicada en el famosísimo archipiélago Svalbard, que obedece a Noruega, aunque se encare con ella. Vivirán seguramente momentos irrepetibles que contarán a sus nietos si sobreviven al viaje, si tienen cojones de pronunciar el sitio donde han estado (o de señalarlo en un mapa) y si son capaces de sobreponerse al trauma y revivir la expedición. A tí burgués, que tienes prisa por cobrar la herencia de tu abuelo pero no sabes cómo. Con el EuroInserso ya no hace falta que lo abandones en la gasolinera; pon un fiordo en su vida y despreocúpate. Limpio, barato, legal y con glamour. Y celébralo con el Himno de la Alegría porque todo esto es posible gracias a Europa. ¡Dí Sí a Europa!. La Constitución Europea me ha puesto en la duda, he de admitirlo. Estaba a punto de montar un negocio y ahora me lo estoy pensando mejor. La idea de negocio consistía en un método para hacer canciones de amor. Puedo hacer 10 canciones por hora, pero estoy mejorando el sistema para poder llegar al cd completo, con dedicatoria inlcuida. Veréis, el método consta de tres pasos, pero no se lo contéis a nadie. El primer paso consiste en hacer una lista con las siguientes palabras: Tú, yo, a tí, a mí, amor, estrella, cariño, deseo, ojos, lágrima, tristeza, recuerdo, dolor, verdad, mentira, juntos, sincero, pasión, locura, celos, morir, muerte, muerto, moriría, mataría, vivir, vida, vivo, viviría, follaría, sueño, olvidarte, corazón, perdóname, oportunidad, soledad, solo, con leche, destino, eterno, sol, sombra, luna, te quiero, siento, tesoro, contigo, molamazo, gavilán, paloma y el neologismo "here we go with the reggaeton". El segundo paso es mezclarlas sin critrerio alguno pero haciendo que rimen al menos los finales del estribillo. Y el tercer paso es llamar a un músico para que le ponga los ritmos y las pausas a la retahíla. Con cualquier rollo de este tipo, cualquier artista se hartará de firmar autógrafos. Pero claro, con esto de la Constitución Europea se me ha planteado una duda. No sé si ampliar el negocio y hacer un departamento de Constituciones o dedicarme a uno de los dos terrenos en exclusiva. Por si acaso ya he hecho la lista absurda de palabras huecas que debe llevar toda Constitución para que, en este caso, sean los ciudadanos los que den su autógrafo a la misma. La lista es la siguiente: mercado, justicia, libertad, igualdad, pluralismo, pueblos, cooperación, mercado, inmigrante, trabajo, vivienda, mercado, ayudas, medio ambiente, educación, mercado, desarrollo, empresa, organización, mercado, fomento, derechos, garantías, parlamento, representación, ciudadanos, mercado, soberanía, intituciones, promoverán, mercado, mercado y mercado. Me parece que no necesito añadir nada más. Dí Sí a Europa. La Constitución Europea tiene 325 páginas que casi nadie ha leído y que muchas personas no entederían. Una Constitución, cualquiera, debe ser clara y concisa. La Constitución Europea cuya aprobación se nos pide no ha sido debatida en el Parlamento español, cuando el interés primero de aquellos que nos representan debería ser informarnos de en qué callejones nos meten (¿qué es esto?, una especie de "tú firma, que yo me encargo"?), mientras que el plan Ibarretxe ha pasado por el hemiciclo sin motivo ni razón. La desproporción política de estos dos hechos aviva mis sospechas. La Constitución Europea reconoce entre sus instituciones a un Parlamento que es meramente instrumental, casi de guiñol, lo cual no tendría la menor importancia si no fuera porque, casualmente, es la única institución de todas en la que el ciudadano tiene capacidad de elección. Lo que confirma una vez más que aquella institución que tiene las puertas abiertas al ciudadano no es más que un solar entre paredes. La Constitución Europea ha puesto de acuerdo a socialistas y populares (este aspecto habla por sí solo y no necesita explicación). La Constitución Europea va a concentrar en manos de quienes no conocemos poderes que ni siquiera sabemos que tenemos. Decir Sí a Europa de esta manera, a la carrera, desinformados, pensando en quimeras de amor y paz en comunidad, todos juntitos cogidos de la mano, es como si un francés y un austríaco firman un contrato que debe cumplir un griego al que no conocen. La Constitución Europea nos pide un voto ahora y nada más, es decir, que diciendo Sí aceptamos que cualquier modificación de la misma se lleve a cabo sin que haya necesidad de preguntarnos nunca más. La Contitución Europea pide un voto de confianza a personas que no se entienden porque hablan idiomas diferentes, que no se conocen porque jamás han viajado a otros países, que no se necesitan más de lo que se han venido necesitando hasta ahora, y que no pueden ayudarse si sus gobiernos no quieren ayudarse. La Constitución Europea no une a los pueblos ni a los ciudadanos, une solamente a los gobiernos y además no sabemos para qué. La Contitución Europea, en fín, es el espaldarazo final de un proyecto de integración que se ha llevado a marchas forzadas, pues no se puede decir que la integración monetaria nos beneficiara precisamente a todos. A mí, con la entrada del euro, nadie me ha dado nada pero me han dicho que mi dinero vale menos. Ahora vienen a pedirme un voto para impulsar la integración política. Y yo ya tengo mi voto. Ya que no existe la opción "Ni de coña" voy a decir que Sí, Sí al No. Porque esto me huele a chamusquina, a liberticidio. Ya existe un Derecho Comunitario que rige con más o menos eficacia y que puede servir perfectamente para seguir desarrollando una Unión Europea que aún tiene muchas cosas que arreglar internamente como para lanzarse a la loca aventura de montarse una orgía con los vecinos. PD: En realidad, la respuesta a todo es muy sencilla. Esto no es una Contitución, es un Super-Tratado. PD: Tal vez algún día convendría aprobar una Constitución Europea (mejor Mundial), pero no esta. Y no así. Escuchando: "The Final Countdown" (Europe) Un Saludo ;-) "Así son las cosas si así te parecen" |
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